Sonajeros reales
10, 03 de 2005-11-03 de 2005
Cuando me enteré de que Joan Clos - el alcalde de BCN - le había regalado un sonajero de plata a Leonor, me pregunté lo que Alberto Ruiz Gallardón le había regalado a la Infanta. ¿Algo muy madrileño como una obra? Me refiero a una obra callejera, con sus respectivas zanjas, excavadoras y sus martillos neumátiicos?
Lo cierto es que nosotros también teníamos que regalarle algo. Pero ¿qué?
La función de anoche tenía justamente como meta el encontrar el objeto o concepto con el que obsequiar a la Infanta. ( por cierto venía con unas intenciones, las de hilvanar un cuento absurdo ).
Y por suerte alguién preguntó lo que Bush lo había regalado. ( venía de Buenos Aires, no para verme sino por trabajo. No os vayaís a pensar que mi fama internacional ya alcanza el corazón de la metrópolis porteña, aunque nunca se sabe. Puede que ese blog sea un paso hacia las Américas, puede que llegue a hacer de Googla por videoconferencia ... que bueno, que si quieren invitarme allí, estoy de acuerdo ... ).
Gracias a esa pregunta dije que Bush quería regalarle un cuento que no fuera él de la cabra que siempre le trae malos recuerdos ( no la cabra sino el cuento ) . Recuerdos de un tal 11 de setiembre en el que, al quedarse en blanco en una escuela de Florida, no utilizó el comodín de la llamada ni siquiera él del público, sino el cuento de la cabra.
Desde aquél día sé que las cabras son mucho más geopolíticas de lo que la gente piensa. Y lo más extraño de todo es que, en inglés, " chivo expiatorio " se dice "scapegoat " y " goat " es " cabra ". ¡Qué metafísico!
Pues eso, pretendí que Bush nos había encargado un cuento y pedí a los participantes que me dieran unas palabras a raíz de las cuales iba a montar la historia. ¿Qué surgió de todo eso?
Para saberlo, os dos cita aquí mañana ya el pescado, no hay que venderlo los días de pesca.
Pongo el cuento en la nevera y mañana por la mañana micro-ondas.
¡¡VIVAN LOS SONAJEROS DE CHOCOLATE!!
Lo cierto es que nosotros también teníamos que regalarle algo. Pero ¿qué?
La función de anoche tenía justamente como meta el encontrar el objeto o concepto con el que obsequiar a la Infanta. ( por cierto venía con unas intenciones, las de hilvanar un cuento absurdo ).
Y por suerte alguién preguntó lo que Bush lo había regalado. ( venía de Buenos Aires, no para verme sino por trabajo. No os vayaís a pensar que mi fama internacional ya alcanza el corazón de la metrópolis porteña, aunque nunca se sabe. Puede que ese blog sea un paso hacia las Américas, puede que llegue a hacer de Googla por videoconferencia ... que bueno, que si quieren invitarme allí, estoy de acuerdo ... ).
Gracias a esa pregunta dije que Bush quería regalarle un cuento que no fuera él de la cabra que siempre le trae malos recuerdos ( no la cabra sino el cuento ) . Recuerdos de un tal 11 de setiembre en el que, al quedarse en blanco en una escuela de Florida, no utilizó el comodín de la llamada ni siquiera él del público, sino el cuento de la cabra.
Desde aquél día sé que las cabras son mucho más geopolíticas de lo que la gente piensa. Y lo más extraño de todo es que, en inglés, " chivo expiatorio " se dice "scapegoat " y " goat " es " cabra ". ¡Qué metafísico!
Pues eso, pretendí que Bush nos había encargado un cuento y pedí a los participantes que me dieran unas palabras a raíz de las cuales iba a montar la historia. ¿Qué surgió de todo eso?
Para saberlo, os dos cita aquí mañana ya el pescado, no hay que venderlo los días de pesca.
Pongo el cuento en la nevera y mañana por la mañana micro-ondas.
¡¡VIVAN LOS SONAJEROS DE CHOCOLATE!!