Bomberos vs peluqueros
2, 19 de 2005-12-19 de 2005
Empiezo la semana temprano. Quiero decir que escribo este post a la una y media de la mañana. En cierto modo ya es lunes y aún es domingo. Entendéis : soy insomne. Qué lo sepaís : repasando mi texto para el miércoles he echado un vistazo al Gran Test de Antena 3 y resulta que, según los criterios de esas pruebas de lógica que miden el cociente intelectual, los bomberos son más listos que los modelos y que los peluqueros.
Lo primero es que la supuesta inteligencia no lo es todo. No dejaría por ejemplo que un bombero me lavara el pelo. Tendría miedo a que me enjuagara la melena con una manguera.
Los bomberos son listos, vale. Y añado que están en todas partes. Ya sabía desde ayer por la noche que eran muy rápidos, os lo cuento enseguida.
En cuanto a compararlos con modelos, pues creo que me pondría más un desfile de bomberos que un desfile de chicas, dependiendo de las circunstancias y en eso habla la experiencia ya que anoche los bomberos del barrio ( Puerta de Toledo, Madrid ) nos deleitaron con una performance en la escalera de mi comunidad y tengo que confesar que mi primera reacción se aparentó mucho más al miedo que al morbo. Os lo explico.
Corrían las once de la noche más o menos y estaba viendo " Dos metros bajo tierra ", una serie a la que estoy enganchada - otra confesión que tengo que hacer - y que podría titularse : " la maldición de la familia Fischer " ya que, de verdad, creo que los guionistas escriben los capítulos con la ayuda de la enciclopedia de las desgracias posmodernas.
Total que David, el hermano gay, estaba a punto de meterse en un lío del quince cuando las sirenas de un camión ( no iba a tardar en constatar que eran dos camiones ) de bomberos me rasgan los tímpanes. Y se paran debajo de mis ventanas. Me asomo al balcón y se me pone el corazón al cien.
Abajo seis bomberos se hacinan delante de la puerta y me gritan que les abra. Cruzo el pasillo corrriendo hacia el telefonillo y les abro.
A través de mi puerta huele a quemado ... nueva aceleración cárdiaca. Salgo a la escalera.
Huele a quemado, desde luego.
Creo que soy la primera vecina en salir de su piso. Bajo del tercero al segundo. Los tíos ya van subiendo. Otros vecinos salen al umbral de su puerta. Ya tengo delante de mí a una hilera de cuatro o cinco bomberos a los que pregunto lo que pasa. Ya que ya intuyo que no pasa nada grave, que ese olor no es olor a incendio sino a cocinera despistada les digo " pero llegaís en plan Cazas de fantasmas ". No sé, se me ha escapado.
El primero bombero de la fila me dice que han venido a ver a quién se le ha quemado la comida. Procedencia del olor ya identificada : viene del piso de una mujer mayor que vive sola. Por lo visto no es la primera vez que le pasa. Falsa alerta. Los bomberos entran en su piso, hablo con un par de vecinos para tranquilizarles y vuelvo a interesarme por las peripecias estrámboticas de David Fischer.
Pues sí, los bomberos son rápidos y quería contar la anécdota para llevarles la contraria a los que siempre se quejan de que las cosas no funcionen bien en España. ¿Cómo no? ¡Creo que funcionan de puta madre!
Se te queman las lentejas y ya tienes un equipo de rescate digno de un guión hollywoodiano.
Lo único que me preocupa es pensar que esa prisa con la que acudieron a mi comunidad podía llegar a ser contraproduciente. Faltaría más que, mientras que dos camiones estaban ocupados a sofocar un incendio que no existía, se quemara otra casa del barrio. Se quemara de verdad.
¡¡VIVA DAVID FISCHER Y SU PROPENSIÓN A METERSE EN LÍOS INVEROSIMILES!!
Lo primero es que la supuesta inteligencia no lo es todo. No dejaría por ejemplo que un bombero me lavara el pelo. Tendría miedo a que me enjuagara la melena con una manguera.
Los bomberos son listos, vale. Y añado que están en todas partes. Ya sabía desde ayer por la noche que eran muy rápidos, os lo cuento enseguida.
En cuanto a compararlos con modelos, pues creo que me pondría más un desfile de bomberos que un desfile de chicas, dependiendo de las circunstancias y en eso habla la experiencia ya que anoche los bomberos del barrio ( Puerta de Toledo, Madrid ) nos deleitaron con una performance en la escalera de mi comunidad y tengo que confesar que mi primera reacción se aparentó mucho más al miedo que al morbo. Os lo explico.
Corrían las once de la noche más o menos y estaba viendo " Dos metros bajo tierra ", una serie a la que estoy enganchada - otra confesión que tengo que hacer - y que podría titularse : " la maldición de la familia Fischer " ya que, de verdad, creo que los guionistas escriben los capítulos con la ayuda de la enciclopedia de las desgracias posmodernas.
Total que David, el hermano gay, estaba a punto de meterse en un lío del quince cuando las sirenas de un camión ( no iba a tardar en constatar que eran dos camiones ) de bomberos me rasgan los tímpanes. Y se paran debajo de mis ventanas. Me asomo al balcón y se me pone el corazón al cien.
Abajo seis bomberos se hacinan delante de la puerta y me gritan que les abra. Cruzo el pasillo corrriendo hacia el telefonillo y les abro.
A través de mi puerta huele a quemado ... nueva aceleración cárdiaca. Salgo a la escalera.
Huele a quemado, desde luego.
Creo que soy la primera vecina en salir de su piso. Bajo del tercero al segundo. Los tíos ya van subiendo. Otros vecinos salen al umbral de su puerta. Ya tengo delante de mí a una hilera de cuatro o cinco bomberos a los que pregunto lo que pasa. Ya que ya intuyo que no pasa nada grave, que ese olor no es olor a incendio sino a cocinera despistada les digo " pero llegaís en plan Cazas de fantasmas ". No sé, se me ha escapado.
El primero bombero de la fila me dice que han venido a ver a quién se le ha quemado la comida. Procedencia del olor ya identificada : viene del piso de una mujer mayor que vive sola. Por lo visto no es la primera vez que le pasa. Falsa alerta. Los bomberos entran en su piso, hablo con un par de vecinos para tranquilizarles y vuelvo a interesarme por las peripecias estrámboticas de David Fischer.
Pues sí, los bomberos son rápidos y quería contar la anécdota para llevarles la contraria a los que siempre se quejan de que las cosas no funcionen bien en España. ¿Cómo no? ¡Creo que funcionan de puta madre!
Se te queman las lentejas y ya tienes un equipo de rescate digno de un guión hollywoodiano.
Lo único que me preocupa es pensar que esa prisa con la que acudieron a mi comunidad podía llegar a ser contraproduciente. Faltaría más que, mientras que dos camiones estaban ocupados a sofocar un incendio que no existía, se quemara otra casa del barrio. Se quemara de verdad.
¡¡VIVA DAVID FISCHER Y SU PROPENSIÓN A METERSE EN LÍOS INVEROSIMILES!!