Cuando la prohibición se hace realidad
1, 05 de 2006-01-05 de 2006
Si fuera una fumadora empedernida escribiría : " La ley anti tabaco se ha cobrado su primera víctima " pero ya que sólo soy una ex fumadora ocasional a la que los cigarrillos ( sobre todo las porquerías que echan a los pitillos de máquina ) provocan alergias, me conformo con una fórmula menos grandilocuente : " Por la tarde del tercer día de la Era de la Prohibición del Tabaco, me he topado con una céntrica cafetería de Madrid sin humo. "
Quizás no me molestaría en mencionar esa anécdota aparentemente trivial si el local en cuestión no fuera un sitio emblemático - por no decir mítico - de la capital.
Me refiero al epicentro de la cinefilia madrileña, al antro de la Garcí conexion ( Garcí conexion = los que están tan adictos al pitillo como al sétimo arte a no ser que una adicción justifique la otra ), hablo de la Filmoteca Española de la calle Santa Isabel y de su cafetería cuyas paredes están pintadas en un tono azul relajante.
Un bar cultural para quedar, para añorar otros tiempos quizás. Una encrucijada simbólica donde cualquier sociólogo en ciernes puede pasar las horas muertas observando el entorno.
La clientela de la filmo siempre me ha parecido variopinta y por consiguiente interesante. Allí se cruzan los jóvenes del barrio, unos chicos con gafas de pasta aspirantes a convertirse algún día en el Woody Allen europeo, jubilados que no se pierden una, señoras algo mayores y muy excéntricas que van a ver las películas más exclusivas, clones de los cotertulianos de Garcí.
Gente vinculada por dos denominadores comunes : el cine y quizás también el humo.
A partir de ahora sólo será el amor al cine que hará que la gente entre en la Filmoteca mientras que los fumadores tendrán que salir a la calle como unos damnificados crónicos.
A mí, la verdad, y debido a la alergia a la que me refería antes, esa prohibición no me viene mal y iré cada vez más a tomarme un café por allí.
Pero ya que hemos entrado en una temporada drástica, ¿no podríamos pedir que se prohibieran la venta y el consumo de palomitas en todos los cines del país?
¿No hay gente que sólo va al cine para justificar su adicción a las palomitas? ( llamémosles los " Palomitas conexion " )
¿Acaso unas superproducciones no están pensadas para que los espectadores puedan comer sus palomitas sin tener que pensar demasiado ni vivir sensaciones demasiado fuertes para la digestión de comida basura?
¡¡VIVA LA PROHIBICÍÓN DE PALOMITAS EN EL CINE!!
Quizás no me molestaría en mencionar esa anécdota aparentemente trivial si el local en cuestión no fuera un sitio emblemático - por no decir mítico - de la capital.
Me refiero al epicentro de la cinefilia madrileña, al antro de la Garcí conexion ( Garcí conexion = los que están tan adictos al pitillo como al sétimo arte a no ser que una adicción justifique la otra ), hablo de la Filmoteca Española de la calle Santa Isabel y de su cafetería cuyas paredes están pintadas en un tono azul relajante.
Un bar cultural para quedar, para añorar otros tiempos quizás. Una encrucijada simbólica donde cualquier sociólogo en ciernes puede pasar las horas muertas observando el entorno.
La clientela de la filmo siempre me ha parecido variopinta y por consiguiente interesante. Allí se cruzan los jóvenes del barrio, unos chicos con gafas de pasta aspirantes a convertirse algún día en el Woody Allen europeo, jubilados que no se pierden una, señoras algo mayores y muy excéntricas que van a ver las películas más exclusivas, clones de los cotertulianos de Garcí.
Gente vinculada por dos denominadores comunes : el cine y quizás también el humo.
A partir de ahora sólo será el amor al cine que hará que la gente entre en la Filmoteca mientras que los fumadores tendrán que salir a la calle como unos damnificados crónicos.
A mí, la verdad, y debido a la alergia a la que me refería antes, esa prohibición no me viene mal y iré cada vez más a tomarme un café por allí.
Pero ya que hemos entrado en una temporada drástica, ¿no podríamos pedir que se prohibieran la venta y el consumo de palomitas en todos los cines del país?
¿No hay gente que sólo va al cine para justificar su adicción a las palomitas? ( llamémosles los " Palomitas conexion " )
¿Acaso unas superproducciones no están pensadas para que los espectadores puedan comer sus palomitas sin tener que pensar demasiado ni vivir sensaciones demasiado fuertes para la digestión de comida basura?
¡¡VIVA LA PROHIBICÍÓN DE PALOMITAS EN EL CINE!!
Oyes, pues di que tienes razón, a mi me da un hasquito que me muero que se escupa en la calle y la gente lo hace, podrían denunciar a quien lo hiciera, al igual que denuncian que se mee, o no??
Un saludillo
Pues yo soy de los que pienso que Nuria Bermúdez está cachonda
Lamentablemente parece tarde para educar.
De no haber sido el Estado y la sociedad, tan permisivos, con ciertas cosas, hoy no sería necesario prohibir, sino crear conciencias o sensibilizar.
Un beso
Pues entre por aca por recomendación de la miss, estas en su critica de los blogs, así que te dejo un saludo, te visitare de vez en cuando.
Hay quién va al cine por las palomitas? No está mal el planteamiento, pero.. y si quitan la película y se quedan las palomitas? Y si quitan los artículos de la Interviu y se fastidian todos esos que sólo compran la revista por los artículos? O que quiten a las tias en bolas... a ver...