La siesta asesinada
10, 09 de 2006-01-09 de 2006
Así se titula un libro de relatos publicado por un escritor francés - Philippe Delerm - hace unos años y el relato homónino cuenta cómo unos visitantes vienen a ¿romper? ¿matar? la siesta del protagonista.
Resulta que los matadores de siesta están a punto de franquear los Pirineos y se acercan a nuestras puertas, a nuestros sofás en los que nos fundimos después de comer, sobre todo cuando los calores veraniegos nos transforman en lagartijas sobre patas.
Por lo menos eso dicen. Lo dicen los europeistas que quieren regular nuestros horarios, lo dicen los columnistas que se sublevan contra ese proyecto como lo hace Javier Marías en el País semanal de ayer ( pero me imagino que el aludido nunca tuvo que hacer malabarismos con el tiempo para ir a recoger a sus hijos del colegio y que tampoco tuvo que gastarse más de la mitad de su sueldo en una guardería ).
Se rumorea que los asesinos de la siesta española acaban de salir del limbo. ( Sería normal : ya que el limbo ha sido declarado territorio fantasma, sus habitantes tienen que reconvertirse, que abrirse brecha en el mundo. ) A mí me parece que ya existían y que habían emprendido la delicada tarea de amargarnos la siesta.
Me refiero a los teleoperadores y a las teleoperadoras que suelen llamar entre las tres y media y las cuatro y media de la tarde para " ofrecernos " cualquier estafa vinculada con Internet ( hablo de estafa ya que en nuestro país las cuotas mensuales son mucho más caras que en los países europeos de mayor renta ) o que pretenden que van a obsequiarnos con el primer volumen de tal enciclopedia ( nunca os fiad de ellos ).
Vale, sé que hacen su trabajo y que el curro de venta por teléfono es una tarea muy jodida pero ¿por qué se empeñan en llamarnos a la hora en que supuestamente descansamos?
Puede que lo hayan intentado antes y que, al toparse con el contestador, hayan decidido volver a llamar cuando estemos supuestamente en casa : eso es la hipotesis " soft ".
Puede tambíen -y creo que hay que abrir unas vías de investigación - que sean ellos los primeros sicarios contratados por las B.M.S. ( Brigadas de Matanza de la Siesta ) y que lleven años arrancándonos del sofá cuando más a gusto estamos.
Y vamos, ni siquiera quiero pensar en el drama que viven los a quienes el timbre del teléfono les molesta cuando están viendo los programas que más le apasionan : Pasión de Gavilanes y Aquí hay tomate ...
¿¿VIVAN LOS TOMATES DESPIERTOS??
Resulta que los matadores de siesta están a punto de franquear los Pirineos y se acercan a nuestras puertas, a nuestros sofás en los que nos fundimos después de comer, sobre todo cuando los calores veraniegos nos transforman en lagartijas sobre patas.
Por lo menos eso dicen. Lo dicen los europeistas que quieren regular nuestros horarios, lo dicen los columnistas que se sublevan contra ese proyecto como lo hace Javier Marías en el País semanal de ayer ( pero me imagino que el aludido nunca tuvo que hacer malabarismos con el tiempo para ir a recoger a sus hijos del colegio y que tampoco tuvo que gastarse más de la mitad de su sueldo en una guardería ).
Se rumorea que los asesinos de la siesta española acaban de salir del limbo. ( Sería normal : ya que el limbo ha sido declarado territorio fantasma, sus habitantes tienen que reconvertirse, que abrirse brecha en el mundo. ) A mí me parece que ya existían y que habían emprendido la delicada tarea de amargarnos la siesta.
Me refiero a los teleoperadores y a las teleoperadoras que suelen llamar entre las tres y media y las cuatro y media de la tarde para " ofrecernos " cualquier estafa vinculada con Internet ( hablo de estafa ya que en nuestro país las cuotas mensuales son mucho más caras que en los países europeos de mayor renta ) o que pretenden que van a obsequiarnos con el primer volumen de tal enciclopedia ( nunca os fiad de ellos ).
Vale, sé que hacen su trabajo y que el curro de venta por teléfono es una tarea muy jodida pero ¿por qué se empeñan en llamarnos a la hora en que supuestamente descansamos?
Puede que lo hayan intentado antes y que, al toparse con el contestador, hayan decidido volver a llamar cuando estemos supuestamente en casa : eso es la hipotesis " soft ".
Puede tambíen -y creo que hay que abrir unas vías de investigación - que sean ellos los primeros sicarios contratados por las B.M.S. ( Brigadas de Matanza de la Siesta ) y que lleven años arrancándonos del sofá cuando más a gusto estamos.
Y vamos, ni siquiera quiero pensar en el drama que viven los a quienes el timbre del teléfono les molesta cuando están viendo los programas que más le apasionan : Pasión de Gavilanes y Aquí hay tomate ...
¿¿VIVAN LOS TOMATES DESPIERTOS??