La serenidad, el privilegio de los campeones ...
3, 29 de 2006-06-29 de 2006
Me imagino que tengo que hablar de fútbol. Mi silencio acerca del tema, siendo yo oriunda del país que ha ganado a mi querido país de adopción resultaría, a lo mejor, sospechoso. Algunos podrían atribuir mi ausencia de verborrea a una tremenda resaca, cosa que quiero desmentir ahora mismo.
Para empezar el alcohol y yo no vivimos en absoluto una intensa historia de amor y luego tampoco me alegré de la victoria francesa ya que suponía la derrota española.
De modo general, suelo moverme más por simpatías que por patrias.
Como ejemplo, os cuento una anécdota : durante la final del Mundial del 1994, me encontraba en el pueblo de mis tíos y primos, en Umbria, Italia, país que se enfrentaba a Brasil en el gran duelo final (no tengo sangre italiana en las venas pero una tía mía se casó con un italiano y se fue a vivir en el país/bota, lugar que me fascinaba cuando iba de pequeña y debo uno de mis apellidos a un abuelo sueco, para que entendáis que no tengo muy claro el concepto de nacionalidad fijada).
Iba por Brasil (un país que había tenido la suerte de conocer y cuya vitalidad me puede) bajo la mirada desaprobadora de mis primos que, además de muy futboleros, pasan bastante de su mitad francesa y defienden los colores italianos con cierta pasión latina. Ganó Brasil. Los primos se fueron a la cama, asqueados. El pueblo en elque vereanaba tuvo que tragarse los farolillos y las guirnaldas de verbena que habían colgado en todas partes para celebrar la victoria y me tragué mis ganas de marcha. Tragarse, tragarse, that’s the point.
Tragarse una victoria, tragarse una derrota. Tragarse unos comentarios imprudentes soltados sin el mínimo respeto de la sabiduría periodística básica “no vender la piel del oso antes de cazarlo”.
Me imagino que los lumbreras del Marca que hicieron sus títulos de hace unos días jubilando a Zidane tenían que tener la boca pastosa ayer por la mañana.
Por más que piensen un poco, podrían preguntarse si el gol del aludido, marcado como de paso, en los penúltimos minutos del partido, no es un calculado corte de manga a la sentencia del periódico amigo del Real Madrid ... (un corte de manga con el pie, hay que ser un poco acrobata).
Y ¿qué pasa con Luis Aragonés y la frase que soltó acerca de una posible retirada suya en caso de que España no llegara a las semifinales? ¿Va a tragársela también? ¿Ya se olvidó de lo dicho-no-hecho?
Quizá nos pierda (perdona que me incluía entre los españoles, pero acabas siendo del lugar que elegiste para vivir) esa eterna propensión a vender la piel del oso antes de cazarlo pero hablando de Luis Aragonés puede que el oso no sea el animal más apropriado.
Dijeron en el programa de Buenafuente del martes (lo escuché de “reoído”) que el entrenador se parecía a Copito de Nieve con chandal. Bella imagen. Buenafuente demostró que tiene un equipo de iconoclastas a su alrededor pero se pasó ... claro, se pasaron con el simpático gorila albinos, que por favor no son maneras de honrar la memoria de quien fue durante décadas el Brad Pitt del zoológico de Barcelona.
A mí, sinceramente, Luis Aragonés me recuerda un poco a Le Pen, tienen el mismo tipo de facciones deformadas por el odio racial y además se defienden de las acusaciones de xenofobia sacándonos de la manga un amigo “diferente”, judío en el caso de Le Pen, japonés en el caso de Luis Aragonés.
Uf ... ¿cuántas veces ha repetido Luis A.lo del amigo japonés sesador de pollos?
¿Sabe el entrenador que los japoneses suelen ser extremadamente endogámicos y que le considerarían un mono bonobo pasado por lejía?
Enfin, no sé si perder es cuestión de método pero sí me parece que la serenidad es el privilegio de los verdaderos campeones (acordados, en la fábula, la tortuga acabó ganándole la carrera al liebre) pero por ahora no dejemos que nos den pelo del culo de mono por piel de oso ni pollo asexuado por gallo ciego de Viagra.
¡¡VIVA COPITO DE NIEVE!!
Para empezar el alcohol y yo no vivimos en absoluto una intensa historia de amor y luego tampoco me alegré de la victoria francesa ya que suponía la derrota española.
De modo general, suelo moverme más por simpatías que por patrias.
Como ejemplo, os cuento una anécdota : durante la final del Mundial del 1994, me encontraba en el pueblo de mis tíos y primos, en Umbria, Italia, país que se enfrentaba a Brasil en el gran duelo final (no tengo sangre italiana en las venas pero una tía mía se casó con un italiano y se fue a vivir en el país/bota, lugar que me fascinaba cuando iba de pequeña y debo uno de mis apellidos a un abuelo sueco, para que entendáis que no tengo muy claro el concepto de nacionalidad fijada).
Iba por Brasil (un país que había tenido la suerte de conocer y cuya vitalidad me puede) bajo la mirada desaprobadora de mis primos que, además de muy futboleros, pasan bastante de su mitad francesa y defienden los colores italianos con cierta pasión latina. Ganó Brasil. Los primos se fueron a la cama, asqueados. El pueblo en elque vereanaba tuvo que tragarse los farolillos y las guirnaldas de verbena que habían colgado en todas partes para celebrar la victoria y me tragué mis ganas de marcha. Tragarse, tragarse, that’s the point.
Tragarse una victoria, tragarse una derrota. Tragarse unos comentarios imprudentes soltados sin el mínimo respeto de la sabiduría periodística básica “no vender la piel del oso antes de cazarlo”.
Me imagino que los lumbreras del Marca que hicieron sus títulos de hace unos días jubilando a Zidane tenían que tener la boca pastosa ayer por la mañana.
Por más que piensen un poco, podrían preguntarse si el gol del aludido, marcado como de paso, en los penúltimos minutos del partido, no es un calculado corte de manga a la sentencia del periódico amigo del Real Madrid ... (un corte de manga con el pie, hay que ser un poco acrobata).
Y ¿qué pasa con Luis Aragonés y la frase que soltó acerca de una posible retirada suya en caso de que España no llegara a las semifinales? ¿Va a tragársela también? ¿Ya se olvidó de lo dicho-no-hecho?
Quizá nos pierda (perdona que me incluía entre los españoles, pero acabas siendo del lugar que elegiste para vivir) esa eterna propensión a vender la piel del oso antes de cazarlo pero hablando de Luis Aragonés puede que el oso no sea el animal más apropriado.
Dijeron en el programa de Buenafuente del martes (lo escuché de “reoído”) que el entrenador se parecía a Copito de Nieve con chandal. Bella imagen. Buenafuente demostró que tiene un equipo de iconoclastas a su alrededor pero se pasó ... claro, se pasaron con el simpático gorila albinos, que por favor no son maneras de honrar la memoria de quien fue durante décadas el Brad Pitt del zoológico de Barcelona.
A mí, sinceramente, Luis Aragonés me recuerda un poco a Le Pen, tienen el mismo tipo de facciones deformadas por el odio racial y además se defienden de las acusaciones de xenofobia sacándonos de la manga un amigo “diferente”, judío en el caso de Le Pen, japonés en el caso de Luis Aragonés.
Uf ... ¿cuántas veces ha repetido Luis A.lo del amigo japonés sesador de pollos?
¿Sabe el entrenador que los japoneses suelen ser extremadamente endogámicos y que le considerarían un mono bonobo pasado por lejía?
Enfin, no sé si perder es cuestión de método pero sí me parece que la serenidad es el privilegio de los verdaderos campeones (acordados, en la fábula, la tortuga acabó ganándole la carrera al liebre) pero por ahora no dejemos que nos den pelo del culo de mono por piel de oso ni pollo asexuado por gallo ciego de Viagra.
¡¡VIVA COPITO DE NIEVE!!
Jajajaja muy bueno el post lady. Me parece fantastico que pases un poco de patrias y te hagas a ti misma; aunque ya te he dicho que a mi me pareces españolisima (aunque ahora parezca esto un insulto). Yo como soy asturiano residente en Madrid puedo decir que soy español sin problemas, aunque te he de confesar que la bandera de España fuera del contexto mundialista me sigue dando cierto repelus.
Sobre todo cuando los simpáticos/tópicos toros de bandera se transforman en aguiluchos ¿verdad?
Raro lo de las banderas, de todas maneras. La única (creo) que comporta un lema es la de Brasil :
" ordem e progresso".
¿Será que la frase define bien al país o es lo que los anglosajones llaman "wishful thinking"?
Muy buen artículo señorita googla. Luis nunca me ha caído demasiado bien a pesar de su glorioso pasado atlético (del atleti, no de atleta) y el tema de la prensa jubilando a ZIDANE pues es eso, lamentable. Lo que no acabo de entender es que en este país se vea mal la bandera fuera de eventos deportivos. Es nuestra bandera (sin pollo, eso sí) y no hay que avergonzarse de ella. Franco murió antes de que yo naciera y queda muy lejos (afortunadamente) P.D. Lo siento pero hoy voy con BRASIL. Que disfrute del partido tomando unas caipirinhas.
Ese es el problema teniente que Franco nos robó la bandera, los fascistas españoles durante la transición se apoderaron del rojo y del amarillo y lo hicieron solo suyo. Cada vez que veo una bandera española fuera de un contexto deportivo sé que detras esta la derecha y esto es asi...
Añadiéndole un poco de morado a la bandera, no queda mal ¿verdad?